Desde hace tiempo, las instituciones que juegan a la baja en el mercado de valores han desplegado ataques en contra de las acciones de concepto de China y, como consecuencia de ello, muchas de éstas, como Focus Media y Qihoo, han sufrido fuertes descensos. En los primeros once meses de 2011 sumaron 28 las acciones chinas retiradas del mercado bursátil estadounidense, lo que quiere decir que de cada 10 compañías chinas que cotizaban en ese mercado, una tuvo que apartarse.
HACE ya diez años que China ingresó a la Organización Mundial del Comercio (OMC). En esta década, el comercio exterior del país ha crecido a una velocidad vertiginosa, con logros notables, pero, al mismo tiempo, enfrentando cada día más fricciones comerciales, cuya resolución apropiada, según las propias reglas de la OMC, ha sido un factor clave que influye en el desarrollo sano, sostenible y estable de ese estratégico sector.
China desaceleró su crecimiento en 2011 para concentrarse en la reestructuración de su economía. Sin embargo, la tasa de crecimiento del país superó a la de otras economías del mundo. El Producto Interno Bruto (PIB) de China fue de 47,15 billones de yuanes, un incremento de 9,2% con respecto al año anterior. El primer informe financiero trimestral 2011 mostró un crecimiento interanual de 9,7%, aunque en el segundo trimestre cayó a 9,5%, a 9,1% en el tercero y a 8,9% en el cuarto. Los graduales descensos de la tasa de crecimiento fueron, por lo tanto, una característica de la economía china en 2011.
Durante los días 2 y 3 de diciembre de 2011 se celebraron en Caracas, Venezuela, la I Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), también conocida como III Cumbre de América Latina y el Caribe sobre Integración y Desarrollo (CALC), y la XXII Cumbre del Grupo de Río, eventos a los que asistieron jefes de Estado y de Gobierno y representantes de los 33 países de la región, quienes aprobaron la Declaración de Caracas, documento que dejó oficialmente constituida la CELAC.
“Es posible que una parte de las empresas estadounidenses y sus fábricas regresen a su país durante los próximos 10 años”, pronostica un informe publicado por Boston Consulting Group. Según el mismo, las ventajas en cuanto al coste de la manufactura en China se reducirán rápidamente en el próximo decenio. El aumento de los salarios, la alta productividad en Estados Unidos y la devaluación del dólar harán que disminuya en gran medida la brecha competitiva que suponen los costos en China.
La primera década del siglo XXI ha sido la época de mayor desarrollo para China. En estos 10 años, el país se ha convertido en el primer exportador y el segundo importador de mercancías a nivel mundial, así como el tercer importador y el cuarto exportador de servicios. En medio de una creciente exportación de productos intensivos en mano de obra, China ha podido acumular considerables capital, tecnología y experiencias, y contar con una partida de productos de tecnología e innovación independientes, de propiedad intelectual nacional, de marca propia y de alta tecnología, alto valor agregado y alto grado de industrialización. La incorporación de China a la Organización Mundial del Comercio (OMC) ha contribuido también a todos estos éxitos.
Si miramos retrospectivamente esos primeros momentos posteriores al ingreso de China a la Organización Mundial del Comercio (OMC), podremos recordar que en el sector financiero no faltaban las voces suspicaces. Por un lado, desconfiaban de la competitividad de las instituciones financieras chinas y temían la posibilidad de que éstas perdieran su participación en el mercado ante la llegada de bancos y compañías de seguros del extranjero, que podrían “robarles” los clientes grandes. Por otro lado, desconfiaban también de la capacidad de los organismos de supervisión y administración de China, lo que generaba temores en cuanto a una falta de control. Finalmente, había mucha preocupación por un posible perjuicio a la economía nacional, motivado, precisamente, por una eventual turbulencia en el sector financiero y una probable pérdida en la capacidad de regulación del Gobierno chino.
Desde que el comercio basado en el procesamiento de bienes apareció en Guangdong en 1978, este sector ha registrado un desarrollo acelerado, pasando a ser el que representa una mayor proporción del comercio exterior del país en 1996, tras sobrepasar al comercio ordinario. En ese momento, el país se convirtió en la fábrica del mundo, y los productos con la etiqueta “Hecho en China” se distribuían por todo el planeta gracias a sus bajos precios y su buena calidad.