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El primer restaurante privado de China

2018-07-04 09:47:00 Source:China Hoy Author:WANG JIAHUI*
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A la hora del almuerzo, cuando uno camina por el callejón Cuihua de Beijing, dentro del segundo anillo que rodea la ciudad y cerca del hotel Prime Beijing y el Museo Nacional de Bellas Artes de China, el atractivo aroma de la cocina del pequeño restaurante Yuebin nos invita a saciar el apetito. Tiene el mérito histórico de ser el primer restaurante privado del país, según una vieja placa de madera que destaca entre su sencilla decoración.

 

Apertura del restaurante Yuebin en 1980. VCG

 

Apertura anticipada

 

Hace 40 años, la economía privada era un tributo social en China. El 9 de abril de 1979, el Consejo de Estado aprobó el Informe de la Conferencia Nacional de Directores de la Administración Industrial y Comercial. Dicho texto propuso por primera vez la recuperación y el desarrollo de la economía individual y conceder licencias comerciales a los trabajadores dedicados a la reparación, los servicios y la artesanía. En 1980, Liu Guixian y su esposo Guo Peiji abrieron Yuebin, el primer restaurante privado en Beijing. Desde entonces, tres generaciones de la familia han trabajado allí y el estilo culinario de Liu Guixian sigue intacto.

 

Hace 38 años, Guo Peiji trabajaba como cocinero en una compañía estatal y ganaba al mes unos 30 yuanes (30 dólares entonces). Su esposa era niñera y cocinera en la casa de un funcionario de alto rango. Tenían cinco hijos y vivían de sus salarios mensuales. A principios de la década de 1980, “jóvenes desempleados” era un nuevo término que denotaba la seria situación del país.

 

En 1979, gracias a una propuesta de Deng Xiaoping, se empezó a estimular la creación de empleos por cuenta propia y de empresas autónomas con el fin de aliviar la presión existente. En febrero de ese año, la Administración Estatal de Industria y Comercio (AEIC) recomendó la aprobación de negocios individuales según las demandas del mercado local. Fue el primer informe sobre economía individual aprobado por el Comité Central del Partido Comunista de China y el Consejo de Estado después de la Revolución Cultural (1966-1976).

 

En la memoria de Guo Peiji permanece el recuerdo de la señora Zeng Xianzhi, esposa del general Ye Jianying, quien después de su viaje por Inglaterra y tras probar los platillos hechos por Liu, dijo que debería abrir un restaurante porque el sabor de ellos era mucho mejor que el de los chinos en Inglaterra. Luego la pareja presentó una solicitud por escrito y obtuvo la aprobación de la comunidad vecinal. Bajo su orientación fueron a la Administración de Industria y Comercio del distrito de Dongcheng, en Beijing, para solicitar la licencia comercial.

 

La gente experimenta la reforma y apertura de China mientras come en Yuebin. VCG

 

En aquel tiempo, las únicas actividades empresariales autónomas autorizadas eran para reparadores y artesanos. En el resto de los sectores no existía claridad de las políticas al respecto. La perseverancia de Liu impresionó profundamente al entonces subdirector de la administración Jin Yunping, porque durante un mes lo visitó diariamente. “Quería experimentar y, después de discusiones, aprobamos de forma especial su solicitud”, recordó Jin. En aquel entonces, ni siquiera existían licencias comerciales formales, pero emitieron una por escrito y le pusieron el sello. De esta forma, Liu obtuvo la primera licencia comercial para gestionar un restaurante privado.

 

Tres habitaciones de una planta fueron transformadas en el restaurante y los ladrillos para construir la cocina los obtuvieron a modo de préstamo de la empresa de Guo. Compraron cuatro mesas y 15 sillas de segunda mano y un barril viejo para asar camote (boniato). La pareja decidió inaugurarlo el 1 de octubre de 1980. En la mañana del 30 de septiembre, Guo salió a trabajar como siempre y Liu compró cuatro patos con los 34 yuanes que tenía para preparar unos platos para que los vecinos probaran. Por la tarde, al regresar, Guo vio que la fila de clientes se extendía hasta la entrada del callejón. Los vecinos le preguntaban: “¿Por qué fuiste a trabajar hoy? ¡Han venido muchos extranjeros!”.

 

“Tranquilos, no pasará nada”

 

En cuanto al día de la “apertura anticipada”, la agencia United Press International (UPI) reportó: “En el corazón de la China comunista una estrecha callejuela se revitaliza con la deliciosa comida de un negocio privado”. Liu Guixian ganó 38 yuanes el primer día de apertura, cifra equivalente al sueldo de un mes de un obrero. El restaurante que tenía cuatro mesas recibía solo 14 o 15 clientes al día. Para comer allí, los clientes tenían que sacar un número y esperar más de 60 días.

 

La gente no iba a los restaurantes, ya que el precio de una comida equivalía a la alimentación de una semana de una familia trabajadora. La mayoría de los visitantes eran hijos de altos funcionarios y extranjeros, muchos de ellos periodistas. Algunas veces en un día iban entre 20 y 30 periodistas extranjeros. Liu los conducía hasta el patio y abría la ventana de la cocina para responder sus preguntas mientras preparaba la comida.

 

En cierta ocasión, el personal diplomático de la Embajada de EE. UU. alquiló el local pagando 10 yuanes por persona. En aquellos tiempos, una cazuela de tofu y col costaba solo 19 centavos y los camarones fritos, 2,4 yuanes. Los extranjeros comieron silenciosamente y Liu no estuvo tranquila sino hasta que todos los platos quedaron vacíos.

 

A medida que aumentaba su fama, el restaurante provocaba controversias. “Había muchas críticas y algunos decían que nuestra familia lideraba la restauración del capitalismo, lo cual casi afectó el casamiento de nuestra hija”, señaló Guo. Todos los días, camino a casa, a la entrada de la callejuela, Guo bajaba de la bicicleta para que la gente no lo escuchara llegar y lo señalara a su paso.

 

En el Año Nuevo de 1981, los viceprimeros ministros Yao Yilin y Chen Muhua visitaron la casa de Liu Guixian. “Los funcionarios nos aconsejaron que no tuviéramos miedo, lo que nos tranquilizó”, mencionó Guo.
17 de diciembre de 2008. Liu Guixian y su marido Guo Peiji, dueños del restaurante Yuebin, son entrevistados para una cadena de televisión finlandesa. VCG

 

 

Sin el callejón no existe Yuebin

 

En octubre de 1981, el Comité Central del Partido Comunista de China y el Consejo de Estado emitieron la resolución sobre la apertura de canales para el impulso de la economía y la creación de empleos en las ciudades y poblados. Dicha resolución estableció con claridad que “los trabajadores individuales eran obreros socialistas del país”. Ese fue el martillo que rompió el hielo y la economía privada, prohibida por muchos años, emergió. La gestión del restaurante fue exitosa y en menos de tres meses la pareja devolvió los 500 yuanes de préstamo. Al principio, no se les permitía contratar empleados, por lo que los cinco hijos trabajaban con ellos.

 

En 1992, Liu abrió su segundo restaurante, Yuexian, en la callejuela Cuihua a varios metros de Yuebin. Su hija, Guo Hongyan, renunció a su empleo para trabajar en la venta de comida y la contabilidad del restaurante.

 

Después de 38 años, las avenidas y los callejones de la ciudad de Beijing están llenos de restaurantes. Yuebin sigue siendo el pequeño restaurante de paredes blancas, mesas pequeñas con bolígrafo y papel de carbón para anotar los pedidos y un ábaco viejo para hacer los cálculos. Sigue ofreciendo comida casera de Beijing con sabor natural con salsa de soja, vinagre, etc. Los cocineros y los empleados llevan más de diez años trabajando en un restaurante que se ha convertido en un hermoso recuerdo para la vecindad y los visitantes.
24 de mayo de 2018. Yuebin, el primer restaurante de capital privado de China, se encuentra en el callejón Cuihua, cerca del Museo Nacional de Bellas Artes de China. VCG

 

 

La gran evolución de la sociedad actual viene afectando también a los pequeños negocios situados en los callejones. Todos lo tienen muy claro, sin embargo, Yuebin no ofrece comida para llevar, no se ha ampliado desarrollando la marca y ni siquiera ha cambiado la decoración interior. Algunos piensan que solo depende de su historia y que está atrasado para estas épocas. La familia de Guo ha analizado y rechazado las propuestas de inversiones por una razón: “El callejón tiene un espacio limitado para la expansión del restaurante y sin el callejón, no existe Yuebin”.

 

Guo Hua, nieta de Guo Peiji, comentó que hay que ser prudente en la toma de decisiones teniendo en cuenta la energía y el esfuerzo de toda la familia durante tantos años. “Si fuera otra marca, sabríamos establecer las operaciones, cambiar la distribución de la cocina central, hacer comida más exquisita y elevar las ganancias. Sin embargo, no vamos a experimentar con Yuebin, porque no podemos maltratar la marca heredada de nuestros abuelos”.

 

El restaurante Yuebin, que actualmente es administrado por la tercera generación de la familia, ha experimentado cambios e innovaciones desde la implementación de la política de reforma y apertura. “Nuestros abuelos trabajaron muy duro para sacar adelante el restaurante. Tenemos que apreciar esta empresa y resolver todos los problemas para que no desaparezca en esta época”, concluyó Guo Hua.

 

 
 
*Wang Jiahui es periodista de Beijing News. Este artículo fue publicado originalmente en la cuenta pública de WeChat: Peladores de cebollas.

 

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