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Un país solemne actúa por las buenas antes de obrar por las malas

Source:China Hoy Author:
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Desde la antigüedad, China ha sido un país solemne que toma en cuenta que la cortesía exige reciprocidad en los contactos, y toma medidas enérgicas solo cuando lo cortés ha fallado en la superación de diferencias.

Frente a las fricciones comerciales entre China y EE. UU., la parte china siempre ha mantenido una máxima moderación y ha sido sincera en las negociaciones. Bajo la presión ejercida de forma limitada por la parte estadounidense y el anuncio de aumentar los aranceles en 200.000 millones de dólares a los productos chinos exportados a EE. UU., la parte china envió una delegación a dicho país para llevar a cabo la 11.ª ronda de conversaciones comerciales de alto nivel, con el fin de mantener nuestro sincero deseo de resolver el problema hasta el último momento. Después de que la parte estadounidense ascendiera el grado de fricción comercial, la parte china no tuvo más remedio que ajustar políticas arancelarias para algunos productos importados de EE. UU. Sin embargo, espera que la parte estadounidense pueda regresar al camino correcto de la negociación bilateral, continúe el esfuerzo de ambas partes por marchar hacia una meta de beneficio común y las negociaciones se sigan promoviendo sobre la base del igual trato y el respeto mutuo.

China ha sido históricamente un país de protocolos y actúa como un caballero. Los dirigentes de algunos países indican que China siempre cumple con sus compromisos ante la comunidad internacional, lo que muestra la sabiduría de su antigua civilización y la asunción de responsabilidades como país grande. Durante un año, nuestra sinceridad y buena voluntad al impulsar las negociaciones han sido obvias para todos. Prestamos importancia a la fiabilidad y a cumplir nuestra palabra, lo cual nunca cambiaremos. Lamentablemente la parte estadounidense dice una cosa y hace otra, y persiste en aplicar una presión de forma limitada, considerando que a través de este acto de intimidación alcance una maximización de sus beneficios. Eso es juzgar mal la situación y conocer mal el objetivo. No se debe creer que la sinceridad de China puede ser pisada, ni que la parte china va a transigir con los problemas importantes, ni se debe pensar en hacer negocios con el interés primordial del Estado y el interés fundamental del pueblo. El pueblo chino mantiene una gran conciencia en salvaguardar el interés y la dignidad del Estado, y nuestra decisión es sólida como una roca. La China de hoy nunca humillará a la nación ni perjudicará su soberanía. Nadie espere que China coma el fruto amargo de perjudicar sus propios intereses. Practicar el hegemonismo y la intimidación solo perjudica la imagen de la parte estadounidense y no sirve de nada.

Ante la fricción comercial provocada por la parte estadounidense, la posición de China ha sido siempre clara: no hay un ganador en la guerra comercial. China no desea implicarse en una guerra, pero tampoco la teme. Las economías de China y de EE. UU. están profundamente relacionadas, por lo que el aumento de aranceles decidido por EE. UU. es desfavorable tanto para los chinos y estadounidenses como para todo el mundo. Desde un principio la parte china es consciente de eso, por lo que, con máxima sinceridad, negocia con la parte estadounidense siguiendo una actitud justa. Al mismo tiempo, China ha previsto el peor escenario y se ha preparado plenamente. Teniendo en cuenta su historia, el pueblo chino sabe que no prevemos dar una batalla sin tener la seguridad de ganarla. Nos preparamos para lo peor y nos esforzamos para conseguir lo mejor. Durante un año, China ha hecho bien su trabajo en torno a estabilizar el empleo, las finanzas, el comercio exterior y la inversión extranjera, cuyos efectos ya se van reflejando. La economía china avanza sobre la base de la estabilidad. Tenemos plena confianza en que sea capaz de soportar la presión y superar los riesgos. No tememos que la parte estadounidense siga librando una guerra comercial.

La cooperación comercial sino-estadounidense es la mejor opción, pero está basada en principios. En estos temas China no va a ceder, ni tampoco es posible ceder. China deja siempre abierta la puerta para una negociación, y creemos que hay un amplio espacio de cooperación económica y comercial. Hay que buscar un terreno común dejando a un lado las diferencias y obtener una ganancia compartida. Sin embargo, es necesario tener una actitud sincera y respetar el principio de respeto mutuo e igual trato. Un acuerdo bilateral debe estar basado en igualdad de derechos y en el beneficio mutuo. Solo cuando ambas partes marchen hacia una misma dirección, busquen un terreno común, dejen a un lado sus diferencias y resuelvan sus problemas con una actitud racional y sustancial, se podrá conseguir que los intercambios comerciales entre China y EE. UU. beneficien al pueblo de ambos países y al mundo.

*Artículo escrito por el Diario del Pueblo.

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Editor: Wu Wen Da-->

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