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El G20: el alivio de la cumbre de Osaka

Source:China Hoy Author:AUGUSTO SOTO
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La más reciente Cumbre del G20 ha significado un relativo alivio para el mundo, que ha visto como las principales potencias comerciales y tecnológicas acordaban una tregua importante. Parece abrirse un período valioso para que los equipos negociadores reanuden y reconduzcan las conversaciones hacia nuevas propuestas. A la vez, el G20 también ha podido acoger otros importantes acuerdos que merecen destacarse.

El encuentro China-EE. UU.

La reunión de los líderes de ambos países, Xi Jinping y Donald Trump, fue el encuentro del G20 que más atrajo la atención y que tuvo como resultado más importante superar varios desacuerdos y darle nuevo brío a la relación bilateral. Esta ha sufrido vaivenes debido a la ofensiva comercial y tecnológica norteamericana que, como es sabido, había prometido subir aún más aranceles a un porcentaje apreciable de productos chinos, además de bloquear el acceso del gigante tecnológico chino Huawei tanto en EE. UU., así como en otros países a los que había presionado Trump. Tras la cumbre dijo que permitiría que las empresas de su país le siguieran vendiendo partes y equipos a Huawei, y confirmó que no añadirá aranceles sobre importaciones chinas valoradas en 300.000 millones de dólares.

También llegaron a un acuerdo sobre la reanudación de las consultas económicas y comerciales bilaterales para proyectar una confianza urgente, a fin de tranquilizar tanto a los mercados mundiales como a la marcha de la economía global.

Aún debiera aclararse el alcance del levantamiento de prohibiciones impuestas a la empresa china, y si es total o parcial. Pero, por otro lado, anunciar una tregua no significa que la guerra comercial lanzada por Donald Trump haya concluido. Hay que recordar que los aranceles por un valor de varios miles de millones de dólares que fueron impuestos sobre la importación de bienes chinos siguen vigentes. A la vez, Beijing se ha abstenido de anunciar la adopción de nuevas medidas disuasorias (en caso de que EE. UU. hubiese anunciado nuevas) y ha dado a entender de que dispone de más cartas para negociar de lo que se supone a primera vista.

El medio ambiente

Otra buena noticia ha sido que el G20 ha confirmado la adhesión abrumadora de sus países miembros al Acuerdo de París sobre el Clima, de 2015. Esto significó que la ratificación, conocida también como “declaración 19 más 1”, fuera firmada por todos, menos por Estados Unidos. Mediante el documento los firmantes acuerdan limitar el aumento de la temperatura global a menos de dos grados centígrados con respecto a las temperaturas preindustriales.

Igualmente, la preocupación del G20 de este año se vio precedida una semana antes por la declaración sobre el plástico en los mares, que firmaron los ministros de Energía y Medioambiente del grupo de 20 países, y que se propone crear un marco internacional que pida a sus integrantes que adopten medidas para reducir el vertido de estos residuos en los océanos, a los que llegan 8 millones de toneladas de las 300 millones que se generan al año continentalmente.

El mundo primero es mejor que “América primero”

Los países BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), por su parte, encontraron ocasión de reunirse y abordar acuciantes temas. Entre ellos los de seguridad, destacando la inacabable crisis venezolana. En esta reunión el presidente chino, Xi Jinping, abogó por combatir el proteccionismo, que “está destruyendo el orden comercial mundial”, dijo, “arrojando una sombra sobre la paz y la estabilidad mundiales”. Xi igualmente mantuvo encuentros más concretos con los líderes de Rusia e India, además de con líderes africanos.

Durante estas conversaciones, Xi insistió en la importancia de desarrollar más esfuerzos para promover la gobernanza global basada en consultas amplias con la perspectiva de beneficios compartidos. También llamó a salvaguardar el sistema internacional con las Naciones Unidas como núcleo y el derecho internacional como fundamento, así como a preservar el sistema multilateral de comercio en el contexto de una economía mundial abierta.

Paralelamente destacó la reunión bilateral con el primer ministro japonés, Shinzo Abe, con quien se logró un consenso de 10 puntos para promover la relación bilateral. Y, por cierto, resaltaron también las reuniones de Xi con varios representantes europeos.

Osaka en contexto

Además de las conversaciones chino-norteamericanas y el comercio mundial como temas centrales, también se abordaron la inversión, la innovación, el desarrollo, la energía, la salud y el empoderamiento de las mujeres. Así, ha sido una cumbre importante. Aunque cabe recalcar que de las 14 cumbres del G20 celebradas hasta ahora, esta ha sido la más delicada y preocupante. Y esto es así porque, abrumadoramente, los actores de las pasadas cumbres eran racionales. En 2019 lo siguen siendo, pero con una excepción obvia: el mandatario norteamericano.

Una constatación inquietante

El patrón de comportamiento de Trump sigue siendo el mismo: una teatralidad paradójica generadora de situaciones volátiles de dificilísima gestión para dirigentes, planificadores y diplomáticos. Hoy por hoy una cumbre de estas características, como la del G20 (y otras reuniones internacionales donde participa Trump) comienza con un ataque verbal desaforado y casi hilarante. Literalmente se pelea con todo el mundo y nada parece tener sentido. Por ejemplo, a la cumbre del G20 asistió tras arremeter verbalmente y pocas horas antes de su inauguración contra Alemania (a la que definió en términos peyorativos y surrealistas), el tratado de defensa con Japón y la política comercial de India y China, además de contra Vietnam y otros países.

Es probable que con la confrontación aguda con otros países crea influir exitosamente en su electorado localista, puesto que se candidatea para su reelección en las elecciones presidenciales de 2020. Pero nada justifica la miopía de lo local con las responsabilidades globales. No en vano, el G20 representa a casi dos tercios de la población mundial, a más del 80 % del producto mundial bruto y al 75 % del comercio internacional. Y sus amenazas y acciones dislocan el orden mundial, exponiendo gratuitamente a la humanidad a peligros innecesarios.

El crecimiento chino: un bien global

Paralelamente, el hecho de que Trump pretenda torpedear el crecimiento chino, que muy acertadamente ha llegado a definirse como un “bien global” (que coimpulsa el desarrollo de la economía mundial), puede ser contraproducente. Porque la verdad es que el consumidor norteamericano está acostumbrado a adquirir productos hechos en China a precios asequibles, y paralelamente es un votante hechizado por las promesas mesiánicas trumpistas de arremeter contra supuestas injusticias comerciales chinas que le afectarían. La verdad es que ese votante (y Trump) desconocen qué significaría para su bolsillo una guerra comercial desatada. Por contraste añadido, conviene destacar que la calidad de vida del ciudadano norteamericano es declinante y la china es ascendente (como han constatado recientemente los propios analistas norteamericanos más reputados).

Y puesto que en el crecimiento chino incide su experimentadísima agricultura, es importante anotar también que pocos días antes de la Cumbre del G20 en Osaka, la dirección de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) recayó en Qu Dongyu, viceministro de Agricultura y Asuntos Rurales de China. Se puede considerar como una acertadísima decisión si consideramos que Qu proviene del país que acaso esté llamado a liderar en una agricultura aún más sustentable.

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Editor: Wu Wen Da-->

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