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Atletismo en China: una asignatura pendiente

2018-04-24 16:13:00 Source:China Hoy Author:JORGE RAMÍREZ CALZADILLA
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3 de marzo de 2018. Su Bingtian gana la medalla de plata, con un tiempo de 6,42 s, un récord asiático, en la prueba de 60 metros de los Mundiales de Atletismo de Pista Cubierta en Birmingham. CFP

 

Una plata y un bronce. No hace falta una memoria prodigiosa para recordar con exactitud el modesto botín de medallas con el que se marchó la delegación china de Birmingham, ciudad británica que del 1 al 4 de marzo fue sede de la decimoséptima edición de los Mundiales de Atletismo en Pista Cubierta.

 

No sorprende a los seguidores regulares del deporte de campo y pista esta discreta actuación del gigante asiático, en un evento bienal en el que ha venido compitiendo ininterrumpidamente desde aquella cita inaugural, Indianápolis 1987, que la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo (IAAF, por sus siglas en francés) bautizó con el nombre actual (China también estuvo en los Juegos Mundiales en Pista Cubierta París 1985, celebrados con un formato similar y precursores de estos campeonatos).

 

Una comitiva de 13 deportistas chinos viajó a Birmingham, una cifra marginal tratándose de la nación más poblada del planeta, con unos 1400 millones de habitantes. Sin embargo, esa ha sido la tónica de sus participaciones previas y es un número engañoso fuera del contexto de estos certámenes, que no incluyen todos los eventos olímpicos y a los que se accede después de cumplir con marcas exigentes que no están al alcance de cualquier atleta de alto rendimiento (los clasificados a Birmingham las consiguieron entre el 1 de enero de 2017 y el 19 de febrero de este año). La de China fue la undécima representación nacional más nutrida de los 144 países presentes.

 

Sin un nuevo Liu Xiang a la vista

 

Varios medallistas chinos de los juegos estivales en Río de Janeiro y del Mundial Londres 2017 no compitieron en Birmingham al no estar sus pruebas contempladas en el programa de los Mundiales en Pista Cubierta; entre ellos, la especialista en lanzamiento del martillo Zhang Wenxiu (plata olímpica) y los cuatro marchistas que rubricaron una espectacular actuación en las carreteras cariocas en los 20 kilómetros: Liu Hong (oro) y Lu Xiuzhi (bronce), y los hombres Wang Zhen (oro) y Cai Zelin (plata). Tampoco estuvo Yang Jiayu, campeona en los 20 kilómetros marcha de la cita londinense, ni la subcampeona mundial de jabalina, Li Lingwei.

 

Las opciones de medalla más claras en la urbe británica se concentraban entonces en el velocista Su Bingtian, quien ha ocupado en el último lustro la vacante que dejara Liu Xiang como principal figura del atletismo, tras el prematuro retiro del prominente vallista por recurrentes lesiones.

 

Aunque muy lejos del carisma, la fama y los resultados internacionales de Liu, campeón en cuanta competición atlética existe y otrora poseedor del récord mundial en los 110 metros con vallas, Su ha conseguido igualmente refutar en las pistas los estereotipos y sambenitos sin fundamento científico que durante décadas han perseguido a los esprínteres asiáticos. Por más irrisorio (y hasta racista) que pueda parecer, adentrados ya en esta vigésima primera centuria, todavía existe esa clase de expertos que menosprecian las potencialidades de los corredores de Asia por una presunta incapacidad física congénita para brillar en las pruebas de velocidad.

 

Esta temporada, el oriundo de Guangdong ha cimentado su estatus en la arena internacional. El pasado 3 de febrero mejoró su propio tope para el continente en la ciudad alemana de Karlsruhe, deteniendo el cronómetro en 6 segundos y 47 centésimas y convirtiéndose en el primer asiático en burlar la barrera de los 6,50. Tan solo tres días después, en otra pista teutona, en Dusseldorf, el bólido cantonés estampó un 6,43 que lo colocó entre los favoritos a medalla en Birmingham.

 

No decepcionó Su en la pista británica, a pesar de la presión que supone saberse observado por millones de aficionados, y con un tiempo de 6,42 s, otro récord continental, cruzó la meta segundo. La fatalidad de coincidir en esa final con el estadounidense Christian Coleman, que rebajó su propia marca universal con un 6,37 de otra galaxia, impidió que el chino se alzara con el premio más cotizado.

 

Un marcado contraste hubo entre la actuación de Su y la de los saltadores, los otros representantes masculinos de la delegación con opciones, aunque más escasas, de adjudicarse un metal de cualquier color. Dong Bin, defensor del título en el triple salto, apenas se estiró hasta 16,84 metros, su mejor marca de la temporada pero un registro muy discreto, distante del 17,33 que le dio el oro en Portland y todavía más del 17,58 con el que se colgó el bronce olímpico en Río 2016.

 

Igual o más decepcionante fue el rendimiento en el salto largo de Huang Changzhou, tercero hace dos años cuando clavó los pinchos en 8,21 metros. Su pobre registro de 7,75 lo dejó fuera de contienda en la tercera ronda de la final. De promisorio puede calificarse el resultado del jovencito Shi Yuhao, de 19 años, cuarto con 8,12 metros.

 

Poco queda para el recuento de la actuación de las atletas chinas en Birmingham, más que resaltar el bronce de la veterana Gong Lijiao, multimedallista olímpica y en mundiales al aire libre y en pista cubierta en el lanzamiento de peso.

 

2 de marzo de 2018. Gong Lijiao en las finales del lanzamiento de peso en los Mundiales de Atletismo en Pista Cubierta en Birmingham. CFP

 

Nanjing 2020 en un año olímpico

 

Con la pequeña cosecha de metales de Birmingham, China archiva en estas citas mundialistas un total de 18 (3 oros, 7 platas y 8 bronces), válido para ocupar el puesto 31 en el ranking histórico. A diferencia de otros eventos deportivos en los que paulatinamente el país ha ido escalando posiciones hasta incluirse en la élite, en estos bajo techo, y en el atletismo en general, los resultados relevantes a nivel internacional continúan llegando de manera esporádica y no se vislumbra un salto cualitativo importante en el futuro cercano (sobre todo en las carreras en la pista) o que emerja una figura de la talla de Liu Xiang.

 

Comprensible es entonces la nostalgia con la que muchos aficionados chinos rememoran tiempos mejores, los éxitos de aquella generación de corredoras de fondo y medio fondo de los años 90 del pasado siglo, entrenadas por el polémico Ma Junren y con superestrellas como Wang Junxia y Qu Yunxia, que casi contaban sus competiciones por récords mundiales (marcas que han permanecido imbatidas por más de dos décadas).

 

Visto lo visto, no deben esperarse éxitos de gran magnitud en el decimoctavo Mundial de Atletismo en Pista Cubierta que China acogerá en Nanjing, en 2020, un almanaque importante por coincidir con la celebración de los Juegos Olímpicos de Verano en Tokio. Una apuesta segura, a priori, es que la delegación anfitriona será la más numerosa de su historia en estas lides mundialistas y que, como la condición de locales tiende a avivar el espíritu competitivo de los atletas, alguna presea –difícilmente dorada– saldrá de la chistera por sorpresa.

 

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