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Descubriendo el pasado y el presente de China

Source: Author:ABEL ROSALES GINARTE
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Me interesaba la cultura asiática especialmente la japonesa y la china. Adentrándome en la japonesa me di cuenta de que su origen estaba en China”, dijo a China Hoy Mauricio Percara, quien primero conoció al personaje de Dragon Ball, “pero cuando crecí conocí Peregrinación al oeste y supe que Sun Wukong (El Rey Mono) había inspirado a Songoku”. Llegó al país asiático desde su natal Entre Ríos en Argentina como la mayoría de los extranjeros, buscando la huella de una civilización milenaria. China era como se la había imaginado, una mezcla de tradición y modernidad. “Aunque no pensaba que iba a ser de una forma tan marcada; por ejemplo, que haya un centro comercial gigante y a tres pasos un sitio tradicional similar a un hutong con gente comiendo en la calle jugando mahjong”.

 

Después de varios años trabajando como experto extranjero en el servicio de español de Radio Internacional de China, ha sido testigo de los enormes cambios del país que le ha acogido, con algunas sorpresas. “Han aparecido las bicicletas compartidas, a pesar de la densidad demográfica no me siento hacinado y me ha sorprendido ver a tantos chinos hablando español con acento madrileño, todavía no me acostumbro”, confesó entre risas. Percara se graduó en periodismo y comunicación por la Universidad Nacional del Litoral. Estudió locución en el Instituto 12 de Santa Fe y actualmente está terminando una maestría de negocios en línea en la Universidad Siglo XXI de Argentina con doble titulación en la Universidad Ortega y Gasset de España.

 

El proceso de adaptación en China fue rápido porque a pesar de tantas diferencias culturales todo le resultaba práctico: “Los sabores y costumbres son distintos, pero siempre se encuentran puntos en común”. Uno de esos puntos es su pasión por los pinchos de carne. “En los puestos de comida callejera la gente que se reúne alrededor de esas parrillas hablan, en el caso de Argentina, de fútbol y en China, de política”.

 

Mauricio Percara trabaja en el servicio de español de Radio Internacional de China.

 

Aprender chino

 

El deseo de adentrarse en las tradiciones de China le condujo al universo de los caracteres y de los tonos del idioma chino. “Quise aprender chino para intentar integrarme a la sociedad y para entender un poco más a los chinos que conocía, para no quedarme en lo superficial”. Y en esa búsqueda descubrió que aunque muchos chinos hablan idiomas extranjeros para hacerse entender en la calle, para ver películas, para intentar leer el Daodejing necesitaba conocer los secretos del idioma chino. “Creo que ha valido la pena el esfuerzo, pero todos los días me pregunto si debo seguirlo estudiando, porque mientras avanzo en el estudio aparecen cada vez más cosas por aprender”.

 

Algunos estudiosos del chino aseguran que el chino no se habla, se canta; que no se escribe, se dibuja. Aprender chino es entrar al universo de dos artes: el canto y la pintura. “Ya hice el HSK 4, pero con el chino me pasa que puedo tener una conversación de horas con algún amigo chino y luego voy a otra ciudad de China o en la misma Beijing y puede ser que alguien no me entienda, eso tiene mucho que ver con la diversidad de China”. Es que muchas veces cuando los chinos ven a un extranjero, no esperan que pueda hablar su idioma.

 

En el descubrimiento de esa diversidad, Mauricio Percara se adentró en zonas apartadas del sur de China. “He descubierto una gran diversidad cultural en lugares como Yunnan, donde se nota una gran diferencia con el norte. Por ejemplo, las mujeres de la etnia miao siguen vistiendo sus ropas tradicionales. A pesar de la modernidad aún mantienen el matriarcado, van juntas de viaje, a hacer compras y siempre entre cuatro o cinco, y a veces llevan a algún hijo”.

 

En Yunnan visitó una aldea que fue parte de la Ruta de la Sal, situada en una zona de difícil acceso. “Unos amigos chinos me ayudaron a llegar y conseguir alojamiento. Ahí pasé unos días sin señal de móvil ni Internet. Fue como la China de los sueños para un extranjero”. En esa época estaba empezando a aprender chino y descubrió que existen muchos chinos que no hablaban putonghua (el chino estándar). “Todo muy tradicional, la gente cuidando sus cerdos y sus gallinas. Uno iba caminando y te invitaban a tomar té o a cenar en sus casas, por ejemplo”. En la provincia de Sichuan tuvo la buena experiencia de encontrar a sus pobladores jugando a las cartas hasta la madrugada aprovechando que tienen un clima más cálido, por lo que sus calles siempre están vivas.

 

Estar en China le permite a Mauricio Percara aprender el idioma, hacer amigos y descubrir nuevas historias. Fotos cortesía del entrevistado

 

Un interminable aprendizaje

 

“Beijing es una ciudad muy internacional. He aprendido de la cultura china y de otras culturas como las de Afganistán, Pakistán, Tayikistán, Laos o Tailandia. Es un ejemplo de lo que puede pasar en China cuando te juntas con amigos. Es como vivir en una Torre de Babel”. La capital de China le ha dado a Percara la oportunidad de conocer elementos esenciales de otras culturas que no aparecen en los libros o las películas. “Aprender palabras en casi todos los idiomas, eso pasa sin que uno se percate, es como parte de un sueño que tal vez finaliza cuando uno se va de China”.

 

Lo más interesante de la experiencia en Radio Internacional de China ha sido la diversidad cultural. “Este año publiqué con la editorial China Pictorial Dragones cantando. 35 leyendas chinas, fruto de mis lecturas sobre la cultura tradicional de China. De esas anotaciones que hice, armé este libro con 35 leyendas chinas”. Lo más original del libro es que cada leyenda posee un código QR, que al escanearlo conecta a un sitio web donde se puede escuchar la historia en audio en la voz del propio Mauricio Percara. En el prólogo del libro, el exagregado cultural de la Embajada de Argentina en China y escritor, Juan Manuel Cortelletti, destacó: “Con su pluma precisa, económica y visual, Mauricio Percara alimenta la imaginación de sus lectores con algunas de las leyendas chinas más representativas, simbólicas –y como toda buena leyenda– objeto de múltiples interpretaciones. Arqueros enamorados, dragones combatientes que alivian la sequía con su sudor, un respetado maestro que construye un robot para impresionar a su monarca, un héroe que salva a un pueblo de una horrorosa quimera utilizando fuegos artificiales (e inaugurando así una celebrada tradición)”.

 

En China los días pasan a una gran velocidad y Percara aprovecha cada jornada para descubrir algo nuevo. “Mi vida en China es como un interminable aprendizaje de algo que nunca vas a comprender del todo, porque de alguna manera es como un mundo dentro del mundo, otra versión del mundo”. Todavía no se plantea salir del país porque los puntos en común entre China y su tierra le siguen sorprendiendo como a un niño que espera que un dragón aparezca en el cielo. Sus escritos desde el dragón asiático aparecen en su página web mauriciopercara.com. El pasado y el presente de China, las huellas de su civilización milenaria, lo mantienen en vilo confiado en descubrir nuevas historias.

 

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Editor: Wu Wen Da-->

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