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Juntando las piezas de la historia

Source: Author:JIAO FENG
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Una de las principales razones por la que las tradiciones culturales se pueden transmitir de generación en generación es la preservación de objetos tangibles como pinturas, caligrafías y libros. El daño o deterioro de estas preciosas obras y su conservación inadecuada pueden significar una gran pérdida para la humanidad.

 

Las técnicas de restauración de libros, pinturas y obras caligráficas permiten la conservación de objetos culturales por largo tiempo. Se trata de una habilidad mágica que tiene la premisa de proteger su valor cultural, minimizando las pérdidas causadas por el paso del tiempo. Tras la restauración, algunos daños pueden ser invisibles. Muchas de las obras que apreciamos hoy en museos, galerías, subastas públicas y colecciones privadas han sido restauradas por técnicos profesionales.

 

Li Shuzhen, heredera a nivel nacional de las técnicas de montaje y restauración de Rong Bao Zhai, una tienda afamada de caligrafía y pintura en Beijing, trata de que los tonos de las piezas recién reparadas sean compatibles con el original.

 

Técnica de montaje de pinturas y caligrafías

 

El montaje de pinturas y caligrafías de China pretende preservar las obras y presentarlas de forma estética. La técnica maduró entre el Período de los Estados Combatientes (475 a. C.- 221 a. C.) y la dinastía Han del Oeste (206 a. C.- 25 d. C. ) El montaje exitoso no solo es propicio para la preservación de la obra, sino que también favorece su atractivo visual.

 

Las pinturas y caligrafías tradicionales chinas suelen ser hechas en papel xuan (papel de alta calidad hecho en la ciudad de Xuancheng, utilizado especialmente para la pintura y la caligrafía china) o seda. Como la tinta china contiene una sustancia similar al pegamento para fijar el color, con el tiempo arruga y hace más frágil al papel. Con el fin de facilitar la conservación y apreciación, los artesanos chinos inventaron el montaje innovador, cuyo proceso se divide en tres pasos. Primero, pegan un respaldo en la pintura, que puede ser de papel duro o de tela recortada en el reverso de la obra, para eliminar las arrugas y suavizar el papel. El pegamento, hecho de harina de trigo sin gluten, no solo le da a la obra una apariencia suave y lisa, sino que también forma una capa protectora sobre ella con el paso del tiempo. Segundo, rodean la obra con papel decorativo o tejido de seda. Y, finalmente, se aplana repetidamente el reverso de la obra con un guijarro liso hasta que la superficie quede llana sin burbujas de aire y luego el trabajo será enmarcado o equipado con dos varillas para ser colgado o enrollado de manera segura. Se pueden aplicar diferentes materiales decorativos según los diferentes tonos, composiciones y tamaños de las obras de arte.

 

Técnica de restauración pictórica y caligráfica

 

Dicha técnica se desarrolla sobre la base de la técnica de montaje. El proceso es complicado y lleva mucho tiempo, por lo que requiere gran paciencia y alta habilidad del artesano. Se necesita quitar el respaldo, limpiar cuidadosamente las manchas y el moho, así como reparar las zonas deterioradas y, al final, montar de nuevo la obra. El proceso en su conjunto implica más de 20 pasos, todos a mano. Los pasos están interrelacionados, por lo que el paso anterior afectará al siguiente. Antes de restaurar una obra, los especialistas tienen que revisarla para conocer la fecha de su creación, el material que usó, la causa de su deterioro, y la temperatura y la humedad en que fue creada, a fin de elaborar diferentes planes de restauración.

 

Las herramientas necesarias para el proceso incluyen pinceles, brochas, pinzas y cuchillas. El primer paso es ensamblar los pedazos dañados, como un rompecabezas. El segundo paso consiste en quitar el respaldo de papel de la pintura. Se trata de la parte más difícil, ya que separar sin daños dos hojas de papel estrechamente pegadas no es fácil, aún menos en una pintura envejecida. Para terminar este paso normalmente se necesitan entre 10 días y medio mes. A fin de mantener el correcto nivel de humedad de la obra, los restauradores cubren las piezas con plástico cuando se toman un descanso.

 

El tercer paso es limpiar la superficie, lo que significa eliminar el moho, el polvo y las manchas. Se adoptan diferentes métodos según los tonos y la edad de las obras. Los restauradores deben tener consideraciones cuidadosas sobre los métodos: quitarle el moho o limpiar sus manchas, mojarla en agua fría o caliente o rociarla con agua, usar o no líquidos químicos, entre otras decisiones.

 

El siguiente paso es remendar la obra, igual que ponerle parches a un vestido, pero estos remiendos no deben ser muy visibles. Tienen que buscar los mismos materiales con los que se hizo la obra, y procesarla artificialmente para que tenga el mismo color, espesor y brillo de la original.

 

El penúltimo paso es agregar un nuevo respaldo a la obra reparada, igual que el primer paso del montaje, pero se debe tener mucho cuidado con la humedad para evitar que la pintura se agriete otra vez.

 

El último paso es completar el color, lo que significa modificar los tonos de los remiendos, y a veces hay que dibujar las partes faltantes, para que los remiendos sean compatibles con la obra original. Una vez concluidos todos los pasos, la pintura puede ser decorada y enmarcada como una obra nueva.

 

De acuerdo con Wang Xinjing, especialista en el arte del montaje y la restauración de Rong Bao Zhai, una antigua tienda de papelería, caligrafía y pintura en Beijing, normalmente toma dos o tres meses restaurar una obra, y si está gravemente deteriorada, podría necesitarse de seis meses a un año. En 2008, la técnica de montaje y restauración de pinturas y caligrafías de Rong Bao Zhai fue incluida en la lista del Patrimonio Cultural Intangible de la Nación.
Wang Xinjing, heredero a nivel nacional de las técnicas de montaje y restauración de Rong Bao Zhai, le muestra a su aprendiz cómo reparar una pintura antigua.

 

 

Técnica de restauración de libros antiguos

 

Los libros antiguos son aquellos escritos o impresos antes de 1912 (en el caso de los libros de las minorías étnicas, antes de 1949) y de composición y encuadernación clásica de la antigua China. Los recursos culturales no renovables juegan un papel importante en la transmisión de la sabiduría y la cultura de los antepasados chinos. La restauración de los libros antiguos es un oficio especial, que requiere que los restauradores estén familiarizados con las formas y versiones de diferentes dinastías, la calidad del papel, las características de su portada y el estilo de encuadernación de la época en que fue hecho, además de tener suficientes habilidades. El proceso implica a menudo más de 10 pasos y todos exigen un meticuloso trabajo manual.

 

La técnica de restauración de libros antiguos tiene una historia de más de 1000 años en China. Muchos letrados y eruditos contribuyeron a su desarrollo, por lo que surgieron diversas escuelas, entre las que destaca la Shu (abreviación de la provincia de Sichuan), que es muy valorada por su técnica de “revivir un libro y dejarlo como nuevo”. Dicen que los restauradores de esta escuela podían reemplazar las hojas viejas garantizando que la escritura original permaneciera en las nuevas. Lamentablemente esta técnica se ha perdido y solo nos ha dejado espacio para la imaginación.

 

El proceso de restauración de libros antiguos es mucho más complicado de lo que uno cree. Los libros sufren una gran variedad de problemas tales como carcomas, ataque de roedores, acidificación, manchas de aceite y rasgaduras. Diferentes libros sufren diferentes problemas dependiendo del clima en que fueron conservados. Por ejemplo, los libros en el sur de China, de clima húmedo, probablemente hayan sido dañados por carcomas o moho, mientras en el norte, donde es seco, probablemente tengan páginas más frágiles y quebradizas.
Los restauradores evalúan las condiciones de una caligrafía antigua y determinan el mejor plan para su restauración.

 

 

Además, los restauradores deben tener un buen conocimiento de diversas disciplinas para entender no solo la cultura tradicional con relación a la papelería, la imprenta, la filología, la bibliología, el arte y el budismo, sino también la ciencia y la tecnología relacionadas con la microbiología, la física y la química. Estas aptitudes ayudan a los restauradores a conocer mejor el papel y a elaborar el mejor plan de restauración.

 

Se necesitan cerca de 30 herramientas para la restauración, incluyendo lupas de alta potencia, cuchillos en forma de herradura, pinceles, pinzas y punzones, entre otras. Los restauradores a veces necesitan crear herramientas especiales para reparar ciertos daños únicos. El procedimiento comienza con la separación de las páginas, la numeración de las hojas y la selección del papel adecuado. De hecho, hoy día es difícil de encontrar el papel producido antes del siglo XX. Generalmente los restauradores usan el papel teñido de estilo antiguo o emplean a productores de papel tradicional para reproducir el papel a mano según los ingredientes del original.

 

El paso más difícil es ensamblar los fragmentos de papel. Algunos libros, deteriorados por carcomas o roedores, han sido triturados en trozos, los más pequeños son del tamaño de una uña. Si los restauradores no pueden unirlos todos, conservan los restos hasta que aparezcan artesanos más calificados en el futuro para completar el proceso.

 

Al reparar un libro, el restaurador utiliza pegamento y pinceles, a fin de pegar con cuidado las partes dañadas en el papel nuevo, aplanar las nuevas páginas (que puede llevar hasta un mes), perforar los papeles y encuadernarlos, todo lo cual exige también esfuerzos meticulosos. El objetivo final es tener el libro reparado, sin cambiar su aspecto original.

 

Según estadísticas oficiales, las instituciones públicas de China tienen una colección de más de 50 millones de libros antiguos, que son bienes de un valor incalculable. Pero entre ellos más de 10 millones necesitan restauración, por lo que queda mucho trabajo por delante. En 2008, la técnica de restauración de libros antiguos fue incluida en la lista del Patrimonio Cultural Intangible de la Nación.

 

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Editor: Wu Wen Da-->

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