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2012-February-28 10:26

40 años de camino conjunto

40 años de camino conjunto

Por SUN YANFENG*

11 de julio de 2008. Los presidentes de China, Hu Jintao (der.), y de México, Felipe Calderón, en el Gran Palacio del Pueblo, en Beijing. Cnsphoto

El 14 de febrero de 1972, China y México establecieron relaciones diplomáticas y desde entonces ambos han fortalecido el intercambio y la cooperación en el campo político. De 1973 a la fecha, todos los presidentes de México han visitado China, un gesto que ha sido correspondido por los principales líderes chinos de los últimos 20 años.

Al mismo tiempo que afectó la influencia de los países desarrollados, la crisis financiera internacional propició el despegue de economías emergentes como China y México, que en momentos en que el panorama político mundial experimenta grandes cambios conceden un significado estratégico al reforzamiento de la cooperación política.

Establecimiento de las relaciones diplomáticas

Los lazos comerciales entre China y América Latina datan de pocos años después de la llegada de Cristóbal Colón a América. El primer barco con trabajadores chinos culíes arribó a México en 1847 y el 14 de diciembre de 1899, Wu Tingfang, ministro del Gobierno de la dinastía Qing en Estados Unidos, y Manuel de Aspiroz, embajador de México en el referido país, suscribieron un Tratado de Amistad, Comercio y Navegación, estableciendo relaciones diplomáticas por primera vez. Para comienzos del siglo XX había ya 30.000 chinos culíes en México.

Muchos años después de la fundación de la República Popular China, en 1949, el Gobierno mexicano seguía sin reconocer al nuevo Estado. Sin embargo, en 1970, Luis Echeverría Álvarez, tras ser investido como presidente de México, admitió el concepto de “Tercer Mundo” planteado por China y promovió la colaboración con los países en vías de desarrollo. En la 26° sesión de la Asamblea General de la ONU, en octubre de 1971, el mandatario respaldó la restitución a China de su legítimo puesto en ese organismo.

Al año siguiente, el 14 de febrero, los representantes ante la ONU de China y México, Huang Hua y Alfonso García Robles, en ese orden, suscribieron en Nueva York el comunicado sobre el establecimiento de las relaciones diplomáticas, un nexo que en el continente sólo habían instituido hasta entonces Estados Unidos y otros tres países latinoamericanos.

Continuo reforzamiento de los lazos

Desde entonces, ambos Gobiernos concedieron una vital importancia a la relación, viéndose como socios y amigos y coincidiendo en temas como la construcción de un mundo multipolar y la oposición al hegemonismo. En abril de 1973, Echeverría se convirtió en el primer presidente mexicano y el segundo latinoamericano en visitar China, donde fue recibido por Mao Zedong, pese a que éste se encontraba indispuesto; mientras que el primer ministro, Zhou Enlai, sostuvo cinco reuniones con él y lo acompañó en su viaje a Dazhai (provincia de Shanxi). Ambas partes coincidieron en diversos temas, entre ellos la suscripción del Tratado de No Proliferación Nuclear y el reforzamiento de la cooperación dentro del marco de la ONU.

A mediados y finales de la década del 70 del siglo pasado, el Gobierno del presidente José López Portillo fomentó la cooperación con países en vías de desarrollo que tenían similares demandas políticas y económicas, consiguiendo un respaldo recíproco en asuntos como la desnuclearización de América Latina, la defensa del dominio marítimo de las 200 millas o la nacionalización de la minería.

Hacia el ocaso de ese mismo decenio, China inició el camino de la reforma y la apertura al exterior. El impulso de la economía, la diplomacia pacífica y los beneficios mutuos y equitativos constituyeron los principios básicos de su política exterior hacia México y otros países latinoamericanos. En octubre de 1978, Portillo visitó China y se reunió con Hua Guofeng y Li Xiannian y entre los tres definieron el rumbo de la relación bilateral sobre la base del reforzamiento de los lazos políticos y la cooperación comercial. Tres años después, el entonces primer ministro de China, Zhao Ziyang, participó en la Cumbre Norte-Sur de Cancún (México). Fue la primera visita de un líder de Estado chino a México y Latinoamérica.

Durante el Gobierno del presidente Miguel de la Madrid (1982-1988), la política diplomática china –bajo los principios de independencia, autonomía y paz– alcanzó un amplio reconocimiento internacional. Cuando Miguel de la Madrid visitó China, en 1986, se reunió con Deng Xiaoping y Li Xiannian y se firmaron acuerdos de cooperación comercial que comprendían convenios económicos y tecnológicos y préstamos bancarios preferenciales.

Bases para la asociación estratégica

Los 90 trajeron las grandes transformaciones mundiales. La estructura política y económica era dominada por Estados Unidos, única superpotencia de entonces, en detrimento de los países en vías de desarrollo.

El Gobierno del presidente Carlos Salinas de Gortari (1988-1994) firmó el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá, en 1992, e intensificó sus relaciones con la región Asia-Pacífico, convirtiéndose en el primer país latinoamericano en ingresar a la Apec, lo que le permitió estrechar sus relaciones con China. En mayo de 1990, Yang Shangkun inició en México la primera gira de un presidente chino por Latinoamérica, que lo llevó a cinco países de la región.

Especial significado en el desarrollo de la relación bilateral tiene el año 1993. En marzo y mayo, el ministro de Relaciones Exteriores de China, Qian Qichen, y el viceprimer ministro, Zhu Rongji, visitaron México; y en diciembre siguiente, Salinas de Gortari viajó a Beijing.

Durante la gestión del presidente Ernesto Zedillo, ambos Gobiernos hicieron un llamdo al desarrollo de la economía y la promoción del comercio. El primer ministro chino, Li Peng, y Zedillo intercambiaron visitas en octubre de 1995 y noviembre de 1996, respectivamente. Además, se firmaron convenios en materia de asuntos sociales y étnicos, telecomunicaciones, ciencia, lucha contra el narcotráfico y agricultura y ganadería. En enero de 1997 llegó a México Hu Jintao, en ese momento miembro del Comité Permanente del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de China, y en noviembre de ese año lo hizo el entonces presidente chino, Jiang Zemin. De esos contactos nació una relación de asociación de cooperación integral. La parte china vio en México a un socio en los esfuerzos conjuntos por impulsar la cooperación Sur-Sur, mejorar la relación Norte–Sur y establecer un nuevo orden internacional. México consideró que mejorar la relación con China tenía un significado estratégico, elevaba su posición e impulsaba la inversión y el comercio bilateral.

29 de septiembre de 2008. Exposición cele-brada en la Embajada de China en México, con motivo de los 59 años de fundación de la República Popular China.

Asociación estratégica

Con el nuevo siglo, China y México intensificaron el diálogo y la colaboración bilateral y diseñaron un nuevo modelo de relación entre dos países en desarrollo. El presidente Vicente Fox visitó China en junio de 2001 y en octubre participó en la cumbre de la Apec, en Shanghai. México buscó establecer una cooperación de mayor nivel con China y se cerraron las negociaciones para el ingreso de China a la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Durante la visita oficial a México del primer ministro chino, Wen Jiabao, en diciembre de 2003, se estableció una relación de asociación estratégica. México pasó a ser uno de los más importantes socios políticos, económicos y comerciales de China en Latinoamérica. En agosto de 2004, se fundó la Comisión Permanente Binacional y se suscribió el Plan de Acción Conjunta China-México 2006-2010. Las visitas del vicepresidente chino, Zeng Qinghong, y del presidente Hu, en enero y septiembre de 2005, respectivamente, demostraron que la relación estaba en su mejor momento.

En la cumbre del G8+5, en junio de 2007, Hu Jintao y su homólogo mexicano, Felipe Calderón, aseguraron que compartían muchos intereses, una sólida base de cooperación política y una brillante perspectiva de desarrollo. Ambos se interesaron en reforzar la cooperación en campos como el cambio climático y la reforma del Consejo de Seguridad de la ONU. En julio de 2008, durante la visita de Calderón a China, los dos mandatarios constituyeron el mecanismo de diálogo estratégico, que celebró su primer encuentro en agosto del año siguiente, en Ciudad de México, mientras en julio de 2010 tuvo lugar la IV Reunión de la Comisión Permanente Binacional, en la que se firmó el Plan de Acción Conjunta 2011-2015.

Pabellón de México en la Expo Shanghai 2010. Dong Ning

 

La cooperación en el plano jurídico también logró grandes avances, al rubricarse, en enero de 2005, el Tratado de Asistencia Jurídica Mutua en Materia Penal. Además, México fue uno de los primeros países en suscribir con China un Tratado de Extradición, en julio de 2008. A raíz del terremoto en Wenchuan, en mayo de 2008, el Gobierno mexicano envió ayuda a China por un valor de 100.000 dólares y la compañía Aeroméxico transportó gratuitamente equipos de emergencia. En abril de 2009, durante el brote de la gripe AH1N1 que afectó a México, China donó 5 millones de dólares en ayuda humanitaria.

Actualmente, la crisis financiera continúa afectando al mundo y el panorama de la economía global se presenta muy inestable. La estructura política mundial experimenta su reajuste más profundo desde la II Guerra Mundial y la reforma del sistema financiero internacional se acentúa incesantemente. Ante esta situación, ambos países coinciden en la conveniencia de reforzar la cooperación estratégica y asegurar que su armoniosa relación política, que ha superado todos los desafíos en estos 40 años, sea la piedra angular de una futura cooperación estratégica completa e integral